El estrés, la culpa, el miedo… desbaratan tu esfuerzo por adelgazar. Si quieres que tus emociones no boicoteen tu peso, sigue leyendo.
Tu estado de ánimo influye en lo que comes, en tus hábitos alimentarios y en tu tendencia a engordar. Y lo que comes influye en tu humor, no en vano los estudios científicos ya han comprobado que alimentos como el aceite de oliva o los frutos secos. nos protegen de la ansiedad y la depresión ¿Quieres romper este círculo vicioso, gestionar mejor tu estado de ánimo y, de paso, perder peso? La dra. Reina García Closas y el especialista en medicina natural Alejandro Lorente, autores de “Emodieta” (Ed. Salsa) apuntan algunas de las estrategias que tienes que usar para que las emociones no lastren tu dieta nunca más.
1. Conócete a ti misma. ¿Eres una persona a la que no le gustan los excesos o te caracteriza la impulsividad? Si perteneces al segundo grupo posees un carácter dionisiaco y si has decidido ponerte a dieta debes seguir estas reglas para abandonar: saber que no hay ningún alimento prohibido, solo restringido temporalmente (en vez de tomarlo una vez al día reducirlo a una vez a la semana, por ejemplo); comer siempre en platos pequeños; dejar pasar 10 minutos entre plato y plato, saborear la comida y masticarla cinco veces más de lo habitual.
2. Habla con tu yo futuro. Imagina cómo te gustaría ser dentro de muchos años. Si te visualizas como una ancianita sana y delgada, multiplicas tus probabilidades de conseguir acercarte a esa imagen. Cada vez que te pongas delante de la nevera o cuando una crisis te impulse a abrir otra bolsa de patatas visualiza de nuevo a tu yo futuro y pregúntale qué haría él en esa situación. Te conoce mejor que nadie y te ayudará a entender que la comida es un placer, no una necesidad emocional.
3. Cambia lo que quieres. Las expectativas crean eternos insatisfechos. Cámbialas por objetivos. ¿La diferencia entre unas y otros? Que las expectativas jamás dependen de ti, pero los objetivos, aunque no los cumplas, sí. O lo que es lo mismo, escoge que tu objetivo sea perder los 10 kilos que te sobran, no ser tan guapa como Heidi Klum. Lo primero lo puedes lograr, lo segundo…
4. No te refugies en tu peso. Puede que los kilos de más estén muy mal vistos, pero para muchos de los que cargan con ellos son algo más que simple michelines, son su coraza, su manera de ser invisible para el resto de la humanidad, el refugio de su frustración y su excusa para no intentar nada nuevo que les da miedo. Acaba con la “paz gordana” y atrévete a adelgazar.
5. Relájate. El estrés no solo te deja agotada y te ataca los nervios, también afecta a tus preferencias alimentarias haciéndote escoger el peor menú posible. De hecho, demasiado estrés te puede impedir adelgazar. “Si estamos estresados sentimos preferencia por los alimentos que más engordan porque, paradójicamente, son los que más nos calman. Por desgracia, el cortisol que segregamos durante los episodios de estrés también hace que acumulemos más nutrientes en forma de grasa abdominal”, explica la dra. García Closas. ¿Y qué puedes hacer para desestresarte? Unas sesiones de acupuntura o de meditación, que te enseñe a respirar correctamente, te pueden ayudar.
